El presente artículo examina la naturaleza ontológica, etiológica y hermenéutica de la crisis humana en la posmodernidad, proponiendo una reconfiguración bíblico-teológica que trasciende la visión puramente trágica del dolor.
La investigación teológica contemporánea no debe entenderse como un ejercicio puramente místico o una introspección subjetiva carente de estructura; por el contrario, se erige como una disciplina académica rigurosa que exige una razón coherente.
La evolución del acceso a la información ha transformado radicalmente el quehacer del investigador y el educador cristiano. Este artículo dará algunas pautas para acercase a las IA en la investigación teológica.
El estudio de las Sagradas Escrituras revela una verdad fundamental: Dios no es un espectador distante de la tragedia humana, sino un actor dinámico y presente en medio de las crisis.