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¿POR QUÉ CELEBRAMOS LA NAVIDAD EL 25 DE DICIEMBRE?

December 10, 20258 min read

El término navidad se origina del idioma latín que significa NACIMIENTO. Era una festividad cristiana que celebraba el nacimiento de Jesús en la región de Belén de Judea. Tal como fue predicho por el profeta Miqueas (5:2). Se ha enseñado y creído por siglos que tal evento de la natividad ocurrió un 25 de diciembre.

¿Pero en verdad el nacimiento del Señor Jesús ocurrió en dicha fecha?
¿Cuáles son las bases bíblicas e históricas que puedan confirmar tal afirmación?

Mediante este estudio se busca aclarar esas interrogantes.
Empezaremos considerando los aspectos bíblicos que se vinculan con tal acontecimiento; basándonos en los evangelios de Mateo (2: 1 al 11) y Lucas (2: 9 al 14). Ambos pasajes nos muestran que no pudo haber nacido en la época de diciembre por los siguientes detalles:

El evangelista Lucas señala que, en la noche del nacimiento de Jesús, “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño” (2: 8). Según la costumbre de los pastores, ellos sacaban sus ovejas a los campos o desiertos cerca del mes de la pascua (nisán) y éstos volvían cuando llegaban las primeras lluvias, durante el otoño. Así los pastores cuidaban sus rebaños en el mes de MARJES-VAN mes judío equivalente entre octubre y noviembre. Y que para el mes de diciembre Tebet, era invierno Y LOS PASTORES YA NO ESTABAN EN LOS CAMPOS.

Según Mateo, los magos de Oriente viajaron hasta Belén para adorar al niño Jesús (2: 1 al 12). De acuerdo con el Instituto meteorológico de Israel, los mejores meses para viajar eran de Abril a Junio y de Octubre a Noviembre tiempo de verano; mientras que el invierno comienza en noviembre y termina en mayo, donde hubo abundantes precipitaciones y los caminos se volvían intransitables. De modo que en tiempo lluvioso las condiciones atmosféricas harían poco probables la visibilidad de la estrella de Belén que seguían los magos.

Otro aspecto a considerar es que el pueblo judío no tomaba en cuenta como cosa importante para celebrar el nacimiento de la persona; ya que

“…Generalmente se celebraba las muertes de las personas notables…” Google: Enciclopedia americana 1956. También declara Flavio Josefo, historiador judío romano del siglo I: “…La LEY no nos permite celebrar fiestas en el nacimiento de nuestros hijos”.

Es importante resaltar que el mismo Señor Jesucristo sólo dejó dos ordenanzas a la iglesia para guardar: El bautismo y La Cena en su memoria, lo cual fue ratificado por el apóstol San Pablo. En romanos 6: del 3 al 5 y 1° de Corintios 11:23 al 26.

La celebración del nacimiento de Jesús nunca fue mencionada por los apóstoles del Señor en sus cartas, ni fue promovida su celebración por los llamados “Padres Apostólicos” como: el pastor de Hermas (115 al 140d.C), Ignacio Mártir (110 al 117 d C), Ireneo (115 al 142 d C), o los grandes apologistas “Defensores de la fe” como: Tertuliano de Cartago (150 al 222 d C), Cipriano (200 al 258 d C) y Orígenes el gran mártir de Alejandría (182 al 251d.C).

Al respecto señala el historiador Williston Walker en su historia de la iglesia cristiana que “…Hasta el siglo IV la iglesia no celebró ninguna fiesta de la natividad de Jesús”. En otras palabras, durante los primeros 300años d. C, la iglesia no realizó alguna celebración de navidad o de recordatorio del nacimiento del niño Jesús.

Ahora, la pregunta es: ¿Cómo llegó a ser escogido el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús? Existieron varios factores culturales y religiosos que determinaron la decisión, tal como: la cultura idolátrica de los romanos, quienes en su mayoría celebraban grandes fiestas en honor a sus dioses. En Roma había 3 festividades para horrar a sus dioses como: Las Saturnalias, la del el “Sol invictus” y las de Jano.

Las Saturnalias que se estableció en Roma en 497 a. C, era un tiempo de alboroto y alegría entre el 17 y el 23 de diciembre, que representaba el solsticio de invierno. Durante estas fiestas había grandes banquetes públicos, bebidas, juegos de azar, bailes, orgias sexuales, intercambios de regalos y las casas eran decoradas con guirnaldas y velas.

La fiesta “Natalis Solis Invictus”: Nacimiento del sol invencible, en honor al dios Mitra donde los días eran más largos y la “Luz del sol” vencía a las tinieblas. Este nacimiento referido era celebrado por todo el pueblo romano el 25 de diciembre. Para el año 274d. C, el emperador Aureliano mando a construir en Roma un templo dedicado al sol invictus con un clero especial, y decretó la consagración solemne del templo “…El 25 de diciembre de 274, fecha que se convirtió en el aniversario del nacimiento del sol…” (Larousse tomo 4, pág. 47). Así el “Sol todopoderoso”, cuya fiesta se celebraba el 25 de diciembre, se convirtió a fines del siglo III en la divinidad principal del paganismo romano.

La celebración del dios Jano que abarcaba 25 de diciembre y 1° de enero. Este dios era llamado bifronte ya que tenía dos caras: Una era la cara de viejo que despedía el año saliente y otra la cara de joven que recibían al año entrante o nuevo.

Para el año 354 d. C, después del decreto de libertad de culto por el emperador Constantino, el obispo de Roma Julio I, sugirió celebrar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre; pero fue en el 358 que el obispo Liberio lo decretó oficialmente como fiesta cristiana para “... Conmemorar el nacimiento del verdadero sol“ que es Jesucristo. Del mismo modo lo expresa San Agustín de Hipona (354 al 430 d. C). Sobre el 25 de diciembre “…Día solemne no en honor al sol, como hacían los paganos, sino en adoración de Aquel que hizo el sol”. Así mismo Ambrosio de Milán, (340 al 397 d C) describe a Cristo “Como el Verdadero sol”, quien eclipsó a los dioses paganos caídos del antiguo orden… Jesús como la “verdadera luz del mundo”.

Por todo lo ya expuesto, es concluyente que la escogencia del día 25 de diciembre para celebrar el nacimiento de Jesús, fue una elección intencional, “…Una estrategia de evangelización para los convertidos paganos…” que entraban por multitudes a la iglesia cristiana. Debido que el emperador Teodosio I “El grande” (347 al 395 d. C) impuso por decreto el cristianismo como religión oficial, y prohibió totalmente todo culto pagano, so pena de muerte y persecución. Finalmente, resalto, que la antigua iglesia oriental, hoy día la iglesia ortodoxa griega, nunca aceptaron la autoridad del obispo de Roma y rechazaron toda adoración de imágenes o esculturas. De modo que la iglesia cristiana ortodoxa, en Europa del este, Rusia, Grecia, Etiopía y Egipto esperan hasta el 7 de enero para celebrar la navidad como fecha del nacimiento de Cristo.

Regresado a la pregunta ¿Pero en verdad el nacimiento del Señor Jesús ocurrió el 25 de diciembre? Hemos demostrado que no, pero sin embargo al no tener una fecha exacta, se ha dejado como una fecha simbólica que sirve para recodar lo que nos relatan los cuatros evangelios, entendemos que la fecha no es verdadera, pero el significado de ese cumpleaños es grandioso ya que se recuerda la encarnación de Dios, como lo señala el apóstol Juan (Jn. 1):

“En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida y la vida era la luz de la humanidad.

Esta luz resplandece en la oscuridad y la oscuridad no ha podido apagarla… Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y contemplamos su gloria, la gloria que corresponde al Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:1-4, 14)

En definitiva, al recordar su nacimiento conmemoramos su encarnación y nacimiento virginal como lo describen los evangelios de Mateo y Lucas. No santificamos un día sino un acontecimiento. El hecho cierto es que el Jesús de las Escrituras se humanó en tiempo y espacio para luego morir por nuestros pecados.

Así que la cristiandad siguiendo la tradición de la iglesia, celebra la venida del Señor Jesús como su salvador, que se hizo hombre para salvar a todos los seres humanos de la esclavitud del pecado. Celebremos con alegría la venida del mesías prometido.


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Bibliografía consultada:


Algimiro V. Delgado. Eusebio de Cesarea: Historia eclesiástica II. B. A. C Madrid, 1973.
Antonio Orbe. Antropología de San Ireneo. B. A. C. Madrid 1969.

Google. Historia National Geographic.

Larousse. Gran Historia Universal Tomo 4. Barcelona España.
Daniel Ruiz. Padres apostólicos. B. A. C Madrid 1974.

Reinhold Seeberg. Manual de Historia de las doctrinas. Tomo I Texas 1963.

Santos Santamarta y Miguel Faertes. San Agustín: La Ciudad Dios. Tomo XVI B. A. C. Madrid 1977. Y Tomo XVII B. A. C. Madrid, 1978.

Willinton Walker. Historia de la Iglesia Cristiana. Casa Nazarena de Publicaciones E. U. A. 1967.

Lic. en Teología, Semanario Evangélico Asociado. Lic. en Administración de Empresas. (UNERMB), Venezuela. Actualmente colaborando en la enseñanza bíblica y predicación en Iglesia Bethel de Cdad Ojeda, estado Zulia, Venezuela.

Pedro R. Rincón

Lic. en Teología, Semanario Evangélico Asociado. Lic. en Administración de Empresas. (UNERMB), Venezuela. Actualmente colaborando en la enseñanza bíblica y predicación en Iglesia Bethel de Cdad Ojeda, estado Zulia, Venezuela.

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